Me han dicho que una carta de ventas debe de iniciar con un titular que impacte y que llame tu atención para que quieras seguir leyendo.
Pero en esta carta no hay ningún titular, tampoco una oferta por ser tú o porque tenga muchas ganas de ayudarte, ni una promesa de hacerte ganar dinero.
Tu y yo somos unos completos desconocidos y te hablaré con respeto, como si fuéramos amigos o al menos nos cayéramos bien.
Si te fijas puede que encuentres algunas faltas de ortografía y debes saber que eso no me preocupa.
En esta carta hay una historia de cuando trabajé de garrotero o levanta muertos (el que levanta los platos sucios de las mesas en un restaurante que vendía chilaquiles) que, si la entiendes, al margen de que busques un copywriter (redactor publicitario) o no lo busques es casi seguro que te ayude a vender.
Pero antes debo darte contexto.
Oye…
Existen dos tipos de copywriters, los que son muy buenos y los demás.
Los copywriters muy buenos son capaces de saber dibujar imágenes en la cabeza de una manera clara.
Solo te reditua trabajar con alguno de los primeros. No tengo idea si sabrías distinguirlos, pero es muy fácil te pongo un ejemplo…
Un copywriter genérico o sacado de alguna escuela de marketing (la que sea) y que piense que para vender hay que ser siempre políticamente correcto, si quiere vender unas ventanas especiales para que las familias estén seguras en su casa diría:
“Si quieres que tu familia esté segura, tenemos unas ventanas especiales de altísima calidad”
Un copywriter de verdad, diría:
“Hemos tenido que crear estas ventanas indestructibles para que si algunas ratas asquerosas de dos patas intentan ingresar en la noche a tu casa, necesitarían el mejor tanque de guerra alemán para poder tumbarlas mientras duermes”
La gente, normalmente cuando quiere contratar un copywriter, cuando le da vueltas a la idea de que alguien le ayude para mejorar sus textos y con ellos sus ventas…lo que hace es una investigación.
Entonces ve videos aburridos que no sirven para nada del tipo…
- Las 20 palabras que jamás debes escribir en un email, ¡pero que chingados las palabras son solo palabras punto!
Nada tiene sentido sin los contextos y todo tiene sentido con ellos.
En este punto de la lectura yo creo que ya me vas entendiendo.
Si no sabes de lo que te hablo y has llegado por casualidad, no deberías contratar a ningún copywriter, a mi tampoco. No te lo aconsejo.
Pero si tienes un negocio, una cosa que es muy importante saber es que la gente no actúa por lo que “escucha”, sino por lo que “visualiza” en su cabeza.
Y esto es clave para que vendas en tu negocio.
La “visión” en la cabeza es la que cambia el estado de ánimo.
No son los precios, ni tu competencia, ni el color de tu logo…es como lo comuniques, cómo lo vendas.
Es mucho más importante parecer bueno que serlo.
Y antes de que te indignes y quieras crucificarme, hay algo que no admite discusión:
* Si eres un profesional competente y no eres capaz de parecerlo, estás jodido.
* Si eres un profesional competente y eres capaz de parecerlo, ganas dinero. Todo bien.
* Si no eres un profesional competente y no eres capaz de parecerlo, prepárate para unosobstáculos.
* Si no eres un profesional competente y eres capaz de parecerlo, o eres un estafador o un genio o ambas cosas.
Pero parecer competente es importantísimo.
Serlo es lo adecuado, pero podrías vivir muy bien sin serlo.
Sin parecerlo, lo dudo mucho.
Y como no sé lo que pides tu para trabajar con alguien, te voy a decir lo que pido yo.
Pido dos cosas.
La primera cosa es que me gusta la gente que tiene valor.
No trabajo con gente que no cree en lo que vende ni conoce muy bien a quien se lo vende, ni con los que lloriquean porque la competencia les “copia” o se “bajan los calzones” para poder vender.
Estos son negocios.
La segunda cosa es que entiendas esta breve historia, la que te contaba al principio de
cuando trabajaba en el restaurante de chilaquiles 10 horas diarias, de martes a domingo, no me voy a ser la víctima en el mundo han pasado cosas mucho peores, yo sólo era uno más que odiaba su trabajo.
Lo que tenia que hacer era muy simple pero agotador, debía recoger todos los trastes sucios, con restos de comida, babas, colillas de cigarro, y hasta papel con mocos que dejaban los comensales en las mesas una vez habían terminado de comer y de ahí colocarlos en una charola muy grande para cargar y trasladar todos esos trastes de loza muy pesada con ayuda de mis brazos que parecían fideos de maruchan y mi hombro también flacucho, una vez llegando al área de descamochar (o sea tirar en un bote de basura) los restos de comida de aquella loza pesadísima, repetir esto mismo así 10 horas al día.
Eso lo hacíamos usando zapatos de vestir (no tenis) zapatos.
Un día llegó el dueño del restaurante de chilaquiles muy molesto, nos formaron a todos para recibir nuestro respectivo “cague” semanal, que cualquier mexicano sabe a lo que me refiero.
Para mi sorpresa solo regaño muy fuertemente a los meseros no a nosotros los garroteros, declaró que los meseros son realmente la cara del negocio ante el cliente, estaban dando un pésimo servicio a los clientes ya que muchas personas se habían quejado, para mi el dueño era otro empresario más que paga muy poco y quiere hacerse rico muy rápido.
Pero dijo algo que me pareció sencillo pero sumamente brillante a la vez, les dijo a los meseros con un tono autoritario y muy enojado “¡como que están dando un mal servicio, no puede ser!”
Y luego dijo… “que no se dan cuenta que nosotros no vendemos chilaquiles, que son unas simples tortillas con chile?, nosotros vendemos SERVICIO…fin.”
Es muy importante entender esta historia para poder vender.
La lección que aprendí es que no es lo que vendes si no como lo vendes, cabe mencionar que en ese restaurante los chilaquiles entre otros platillos eran 3 veces más caros que en cualquier otro lugar y eran chilaquiles muy simplones, genéricos, pero el restaurante estaba ambientado como si te los estuvieras comiendo en un rancho de jalisco y todo el personal estábamos vestidos como si estuviéramos en tiempo de la revolución.
Por eso es vital salir de tu cabeza y entrar en la cabeza de tus clientes.
Tus motivaciones no le importan a nadie, importan las del otro, las del que compra.
Es importante que sepas que aunque sea tu negocio, debes tener claro que mi negocio y mi prestigio depende de que logre resultados.
Si tu contratas a un copywriter, o confías en él o no lo contrates.
Y también debes saber que para reservar conmigo deberás pagar el 25% luego, tendremos una reunión y justo después y sin que haya empezado a trabajar, cobraré el resto del proyecto.
No escribo una palabra si no cobro, nunca a nadie.
Y, sí, yo soy de los que contrata a un profesional y no tengo problema con pagar por adelantado.
Esto hay gente que lo entiende y gente que no.
No hace falta discutir, pero no es negociable y sólo trabajo con gente que lo entiende.
Si te interesa pedir información da clic en el enlace de whatsapp abajo.
Pasa buen día.
Carlos Iñiguez / Copywriter